martes, 18 de agosto de 2015
Alma
En los barrios bajos de la ciudad de Monterrey hay momentos en los que debes matar o morir, esto es usualmente antes de la cena, cuando los ánimos están caldeados.
Este día había sido especialmente caluroso, uno de esos días en los que tu sudor se evapora antes de poder tocar el piso. Días en los que todos los matones se las apañaban por encontrar una sombra y desplazan a cualquiera que consideren inferior. Alma, con sus 15 años viviendo en estos ámbitos ya era considerada una experta, por lo que no tuvo ningún problema en quitar a una niña pequeña de una buena sombra.
Lamentablemente la niña se resistió, alma no dudó ni un segundo en pelear, un golpe certero a la cabeza fue todo lo que ocupó, sólo le quedó lanzar el pequeño cuerpo al ardiente pavimento. Se ocupaba un corazón especialmente duró para hacer algo así, todo niño pequeño bajo ese sol abrazador no podría sobrevivir mucho tiempo. Pero el corazón de alma se había convertido en una especie de pasa vieja resecada por el calor.
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