martes, 28 de octubre de 2014

Equipaje

Es increíble lo que puedes meter en una maleta con un poco de paciencia, siempre y cuando no te moleste doblar tu equipaje un poco.
54 kg marcó la báscula, esa perra de Esthela me dijo que pesaba 50 kg, ahora tendré que pagar exceso de peso.

martes, 21 de octubre de 2014

Decisiones

La vida está compuesta de una serie de puertas, puertas que te llevan de un lado a otro.
Hablarle a ese desconocido a tú lado en el camión te abre la puerta a su vida, y con cada palabra vas abriendo más y más puertas.
La vida es una gran cantidad de puertas que reflejan todas las decisiones que puedes tomar, grandes y pequeñas, con colores alegres y tristes, unas son rojo pasión y otras rojo sangre, y de todas las puertas, hay unas que por más que intentes nunca puedes cerrar, pues ese extraño en el camión ahora es una cara demasiado familiar, y por más que empujes se rehúsa volver a entrar a su puerta.

martes, 14 de octubre de 2014

Casado

Heredar todo su dinero fue bastante sencillo. Él no supo lo que firmaba cuando nos casamos, sólo tenía ojos para mi escote. El problema es que no se contentó con quedarse muerto.
Una semana después de su muerte empecé a escucharlo llamándome. Primero fueron sólo suspiros, pero con los días se volvieron más fuertes. Usar tapones para los oídos dejó de funcionar muy pronto, el maldito aprendió a gritar directo en el tímpano. Sólo dure 1 mes antes de tener que tomar medidas drásticas, esto me dio un tiempo de increíble tranquilidad.
Entonces empezó a aparecerse delante de mí. Primero fue un borrón en la esquina de mi ojo derecho, pero con el tiempo tomo la misma forma que el día en que lo mate. De nuevo no pude soportar mucho tiempo. Perder la vista fue un pequeño precio por no tener que volver a verlo.
Hoy me siento aquí sola en la oscuridad, lágrimas recorriendo mis mejillas mientras siento unas manos frías apretando mi garganta.

martes, 7 de octubre de 2014

Casada

Mi nombre es Laura R. Palacios. Soy licenciada en derecho, aunque para mí siempre fue una carrera mientras me casaba. Y encontré una mina de oro. Don Raúl Huerta. Hacer que se casara conmigo fue sencillo. Sólo tuve que ser muy coqueta con él y decirle que mi religión no me permitía tener relaciones hasta después del matrimonio. Una vez casados todo fue como deseaba. Su trabajo lo mantenía ocupado la mayor parte del tiempo y solamente tenía que recibirlo con las piernas abiertas y el coño húmedo 2 o 3 veces por semana. El resto del tiempo podía dedicarme a gastar su dinero. Todo funcionaba de manera maravillosa. Hasta el día que regreso borracho, diciéndome que yo había envejecido, que me cambiaría por otra mas joven (Raquel ¿Qué clase de nombre es ese?). Ese fue el día en que la casada se convirtió en la cazadora. Laura R. Palacios licenciada en derecho criminal.